martes, 25 de marzo de 2014
jueves, 20 de marzo de 2014
mitos y leyendas orales
LA MUJER DE BLANCO
Leyenda escuchada en Ábrego, municipio de Guadalcázar, SLP
Yo antes vivía en la orilla del ranchito, era en tiempos cuando no había luz ni dada aquí en el pueblo –cuenta el Sr. Anacleto Ramos–. Mi hermano, que ya murió, tenía un tendajito aquí en la esquina (en frente de la plaza) y estaba yo con él platicando cuando llegó un amigo; sería como a eso de las 10 de la noche. Este amigo también vivía por el rumbo donde estaba mi casa –yo todavía vivía con mi papá–. Este amigo traía batería y me dijo que si nos íbamos juntos. Yo le dije que al rato lo alcanzaba porque estaba tratando un asunto con mi hermano –la tiendita de mi hermano era de paja, con techo de palma.
Cuando ya me fui, como media hora más tarde, estaba oscurillo. En ese tiempo no había luz y esa noche no había luna. Entonces de un zaguancito que está por allá yo vi que venía una
señora; ya habrán sido como las once de la noche. Ya estaba todo serio, no había gente a esas horas porque aquí en el ranchito la gente en aquel tiempo se recogía temprano.
señora; ya habrán sido como las once de la noche. Ya estaba todo serio, no había gente a esas horas porque aquí en el ranchito la gente en aquel tiempo se recogía temprano.
Cuando vi a esa señora pensé: “Ha de ser Elena,” porque el papá de una muchacha que se llamaba Elena también vivía por aquel rumbo. Pero se me hizo raro que ella viniera sola de noche porque estaba muy oscurillo. Entonces me quedé viendo y la señora ésa dio vuelta p’allá. Llevaba ella como un rebocillo y andaba vestida de blanco. A mí no me dio miedo y la seguí. La seguí tantito porque luego se me perdió.
Me fui pa’ mi casa y me encontré a un primo y le pregunté: “¿Oye, no te encontraste a una señora por aquí?”. Él me dijo que no, pero me preguntó que por dónde la había yo visto. Le dije que rumbo al arroyo. Mi primo se fue a buscarla porque él también traía batería. Al día siguiente me contó que vio a esa mujer, pero sólo le pudo aluzar los pies como a dos metros porque la cara nunca se la pudo mirar. Contó mi primo que cuando le quiso echar la luz a la cara para ver quién era, la mujer caminó hacia el arroyo y se desapareció
La leyenda del xtabay
Esta es la historia de dos hermanas de gran belleza, una de ellas era Xtabay conocida como XKEBAN (la pecadora), por que se entregaba al amor. Las personas del pueblo la despreciaban y le huían como algo desagradable, aunque su cuerpo y su pasión la maldecían su corazón la redimía, ya que curaba a los enfermos, y amparaba a los más desprotegidos, así como amaba a los animales. Su hermana conocida por el mismo pueblo como UTZ-COLEL (mujer buena), era todo lo contrario, pura, justa, y jamás había hecho algo malo que disgustara o juzgara el pueblo, la gente la apreciaba. Pero en su interior era rígida, y dura de corazón, incapaz de amar a sus semejantes por considerarlos inferiores. A los enfermos los consideraba repugnantes, dura como piedra, estricta así era esta hermosa mujer.
Un mal día la gente no vio salir a la XKEBAN de su casa. Así pasaron días. Los pobladores acudieron a su casa de la cual salía un aroma agradable. En el interior descubrieron su cuerpo sin vida en el suelo el cual aun se conservaba gracias a los animales que velaban el cuerpo inerte de XKEBAN a lo cual UTZ-COLEL lejos de sentir dolor solo expreso esto es cosa del diablo y añadió si el cadáver de una pecadora puede desprender aromas tan agradables, mi cadáver destilara un perfume mucho más agradable y sonrió. Al entierro solo fueron los enfermos que había sanado, al día siguiente su tumba amaneció cubierta de flores hermosas llenas de color y de sutil aroma.
Después de un tiempo falleció UTZ-COLEL. Aun virgen seguro alcanzaría la gracia de dios. Tan rápido como falleció su cuerpo empezó a desprender un olor fétido. Enseguida la enterraron y todo el pueblo estuvo presente. Le adornaron la tumba con hermosas flores, que al amanecer habían marchitado y su olor era desagradable. Los pobladores dijeron entonces esto es cosa del diablo.
En la tumba de la XKEBAN brota una flor tan singular llamada FLOR DE XTABENTUN. El néctar de esa flor embriaga dulcemente como una vez lo hizo su amor y su pasión. Mientras que en la tumba de UTZ-COLEL broto una FLOR DE TZACAM la cual es un cactus con espinas que al tocarla es muy fácil punzarse y de la cual brota una flor hermosa sin perfume alguno. Así como fue en vida una hermosa mujer sin alma sin esencia. Era tanto su odio a su hermana que después de su muerte logro regresar con la ayuda de los malos espíritus, enfadada por el desigual destino que habían tenido UTZ-COLEL se convirtió en la mala Xtabay la cual surge del TZACAM para imitar a su hermana en vida, ofreciendo su mundano amor a los hombres, la cual los aguarda en las ceibas, peinando su larga cabellera con un trozo de TZACAM erizado de púas. Sigue a los hombres hasta que consigue atraerlos, los seduce luego y al fin los asesina en el frenesí de un amor infernal
video de la xtabayvideo de la xtabayhttps://www.youtube.com/watch?v=AyU3UoSch5M
LA LLORONA
Durante más de 500 años y aún en la época de los viajes espaciales y del calentamiento global, en muchas partes de México se sigue escuchando el eco de un lamento. Una mujer vaga en medio de la noche, entre los terrenos baldíos, entre callejones con muros de tezontle o cantera, lamentando la muerte de sus hijos. Vestida de blanco, con sus cabellos sueltos, esta mujer aún estremece a niños y ancianos, desde el Bajío y hasta en el sureste de México. Es la Llorona.
Esta antigua leyenda es la que todo niño mexicano sabe por boca de su abuelo o por la de algún compañero de la escuela que ha querido jugarle alguna broma. Y hasta una canción al estilo de rock’n roll refleja la manera en que seguimos conviviendo con esta mítica mujer.
La llorona es mucho más que un fantasma o una aparecida. No tiene nada qué ver con mujeres horribles de ojos sangrantes y dientes afilados. No es un ente paranormal ni una loca que inspiró una historia. La llorona es una mujer sin rostro ni edad, compendio de muchos símbolos y deidades prehispánicas. Es una mujer condenada y, al mismo tiempo, es diosa portadora de un mensaje funesto.
En “Visión de los vencidos”, libro escrito por Ángel María Garibay, se recogen los presagios que los mexicas, el imperio del México prehispánico, recibieron de sus dioses antes de la llegada de los españoles. Uno de estos presagios hace referencia a una mujer, la Cihuacóatl o mujer serpiente, que vagaba entre las amplias calles de la Gran Tenochtitlan gimiendo y lamentándose: “¡Mis muy queridos hijos, ya llega nuestra partida, ya estamos a punto de perdernos! ¡Oh, hijos míos!, ¿a dónde os llevaré?”
Curiosamente, con la conquista de los españoles, el eco de la Cihuacóatl se dispersó y en cada región se fusionó con la imagen de varias deidades femeninas: Auicanime "la necesitada, la sedienta", diosa del hambre de los tarascos de Michoacán; Xtabai, diosa del suicidio según los mayas de la Península de Yucatán; Xonaxi Queculla,"la señora de la red de carne", deidad de la muerte, del inframundo y de la lujuria entre los zapotecos, en Oaxaca
Y por supuesto, surgió también la versión “colonial”, la de una hermosa y joven mujer que, rechazada por el hombre que amaba, ahogó a sus hijos y luego se suicidó. Al llegar a las puertas del cielo, Dios le preguntó por sus criaturas y ella contestó: “No lo sé, mi Señor”, así que se el envió de regreso para que los buscara.
Y así pasó la pobre mujer los siglos de la Colonia, los años de Independencia y la Revolución, buscando a sus hijos entre los rieles de los trenes, entre las ramas de los árboles, debajo de los puentes, en las ruinas de las haciendas... La escritora mexicana Carmen Toscano describió en “La Llorona” (1959) cómo estremecía a los habitantes de la Nueva España:
“- Dicen que su grito más doliente lo lanza al llegar a la Plaza Mayor, que allí se arrodilla… y, vuelta hacia donde estaban los viejos teocalis de los indios, besa el suelo y clama con angustia, y llena todo de aflicción.
- Cuentan que amó intensamente…
- Que fue abandonada…
- Que hizo correr la sangre de los suyos…
- De todos modos, habrá sufrido mucho, pobre mujer… ¿por qué no puede descansar aún?”
Hoy, la ciudad de México, donde nació su leyenda, tiene otro ritmo y sus sonidos son abrumadores, aún a altas horas de la noche. Los niños no son tan crédulos y los abuelos ya no cuentan tantas historias. Cuánto ha cambiado este México en cinco siglos. Pero en sitios cercanos, donde la noche aún inspira temor, habrá todavía quien llegue a su casa con el corazón desbocado y el rostro pálido, y diga a su gente en un susurro “Es que escuché a la Llorona...”
video de la lloronahttps://www.youtube.com/watch?v=BWxYdWXBK_4
El Callejón del Beso
Se cuenta que Doña Carmen era hija única de su padre intransigente y violento, pero como suele suceder, siempre triunfa el amor por infortunado que este sea. Doña Carmen era acortejada por su galán Don Luis, en un templo cercano al hogar de la doncella, primero ofreciendo de su mano a la de ella el agua bendita. Al ser descubierta sobrevivieron al encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con el que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda
La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, Doña Brígida lloraron e imploraron juntas. Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que Doña Brígida llevaría una carta a Don Luis con la nefasta nueva.
Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ellas hubo una que le pareció la más acertada. Una ventana de la casa de Doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho, que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.
Si lograra entrar a la casa frontera podría hablar con su amada, y entre los dos, encontrar una solución a su problema. Preguntó quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro.
Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de Doña Carmen, cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con el hombre de sus sueños. Unos cuantos instantes habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, y cuando más abstraídos se encontraban los amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de Doña Carmen increpando a Brígida, quien se jugaba la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.
El padre arrojó a la protectora de Doña Carmen, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavó en el pecho de su hija. Don Luis enmudeció de espanto…la mano de Doña Carmen seguía entre las suyas, pero cada vez más fría. Ante lo inevitable, Don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.
El lugar existe y es sin duda uno de los más típicos de la ciudad de Guanajuato, y precisamente se le llama El Callejón del Beso.



video del callejon del vesohttps://www.youtube.com/watch?v=mfE0y3JYjok
Los Aluxe
Leyenda Maya
Nos encontrábamos en el campo yermo donde iba a hacerse una siembra. Era un terreno que abarcaba unos montículos de ruinas tal vez ignoradas. Caía la noche y con ella el canto de la soledad. Nos guarecimos en una cueva de piedra, y para bajar utilizamos una soga y un palo grueso que estaba hincado en el piso de la cueva.
La comida que llevamos nos la repartimos. ¿Qué hacía allá?, puede pensar el lector. Trataba de cerciorarme de lo que veían miles de ojos hechizados por la fantasía. Trataba de ver a esos seres fantásticos que según la leyenda habitaban en los cuyo (montículos de ruinas) y sementeras: Los ALUXES.
Me acompañaba un ancianito agricultor de apellido May. La noche avanzaba…De pronto May tomó la Palabra y me dijo:
-Puede que logre esta milpa que voy a sembrar.
-¿Por qué no ha de lograrla?, pregunté.
-Porque estos terrenos son de los aluxes. Siempre se les ve por aquí.
¿Está seguro que esta noche vendrán?
Seguro, me respondió.
-¡Cuántos deseos tengo de ver a esos seres maravillosos que tanta influencia ejercen sobre ustedes! Y dígame, señor may ¿usted les ha visto?
-Explíqueme, cómo son, qué hacen.
El ancianito, asumiendo un aire de importancia, me dijo:
-Por las noches, cuanto todos duermen, ellos dejan sus escondites y recorren los campos; son seres de estatura baja, niños, pequeños, pequeñitos, que suben, bajan, tiran piedras, hacen maldades, se roban el fuego y molestan con sus pisadas y juegos. Cuando el humano despierta y trata de salir, ellos se alejan, unas veces por pares, otras en tropel. Pero cuando el fuego es vivo y chispea, ellos le forman rueda y bailan en su derredor; un pequeño ruido les hace huir y esconderse, para salir luego y alborotar más. No son seres malos. Si se les trata bien, corresponden.
-¿Qué beneficio hacen?
-Alejan los malos vientos y persiguen las plagas. Si se les trata mal, tratan mal, y la milpa no da nada, pues por las noche roban la semilla que se esparce de día, o bailan sobre las matitas que comienzan a salir. Nosotros les queremos bien y le regalamos con comida y cigarrillos. Pero hagamos silencio para ver si usted logra verlos.
El anciano salió, asiéndose a la soga, y yo tras él, entonces vi que avivaba el fuego y colocaba una jicarita de miel, pozole cigarrillos, etc., y volvió a la cueva. Yo me acurruqué en el fondo cómodamente. La noche era espléndida, noche plenilunar.
Transcurridas unas horas, cuando empezaba a llegarme el sueño, oí un ruido que me sobresaltó. Era el rumor de unos pasitos sobre la tierra de la cueva: Luego, ruido de pedradas, carreras, saltos, que en el silencio de la noche se hacían más claros.
video de los aluxeshttps://www.youtube.com/watch?v=YRUj9fHfU-M



Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

